No sé como soy A fuerza de mudarme Tristeza que nunca Converge con el llanto Unas manos vacías El sentimiento intacto Los estragos del tiempo Implican desamparo
Desconozco mi lugar Enredado en laberintos Impar de compañía La culpa a la deriva De orgasmos oxidados Exánime en la espera De una pasión monógama Que jamás ha sido
Amor, aspiración eterna Si supiera que existes Empezaría de nuevo
En las mujeres que han vivido intensamente tampoco están las respuestas, las he encontrado ocultándose en un espanto dramático observando los últimos ángulos con imperceptibles fragmentos de luz
Los ojos del tiempo me muestran su desnudez y si pregunto sobre el amor, enseñan las heridas del sexo, los perfiles del desengaño y los verdugos
Ahora miran a ninguna parte, confundidas, abrazadas a una fe inútil y a la soledad
Aborrezco a los que acunan en sus brazos la belleza sin atreverse a complacerla, no son seres de otros mundos están a nuestro lado, por todas partes Aseguran cerrando los ojos que el amor, la amistad y la solidaridad no les conciernen
Hoy tienen miedo y sus propósitos son ambiguos Mañana será demasiado tarde
Por la piel de los que soñamos
un mundo diferente
pasan con premura los años
a los que empapa la pesadumbre
mientras se aquieta en nuestro interior
la esperanza
Con frecuencia nos sobresaltan
las infinitas cúspides del odio, inflamando
la pereza latente en las tormentas
Y aùn se encoge nuestro corazón,
cuando John Lennon nos incita
a que lo imaginemos
Espero ante un mar enfurecido
el pálpito de los rebeldes
y la revolución que nos excite
El Apocalipsis nos parió vulnerables
Mientras, las Campanas de Todas las Iglesias
tocan a difuntos
y los Sumos Sacerdotes bendicen desde los púlpitos
nuestro linaje conformista.
En mis sueños siempre habita el vacío
que recorro en un vuelo ingrávido
por el olor a misericordia de las noches
Llego hasta el alba
y no tengo a nadie que me espere
hasta la luna se oculta para repudiarme
en un paisaje de sombras
más allá de la muerte
Cae gota a gota una lluvia
que desnuda mi alma con lamentos
y sobrevive el miedo a la inexistencia
Se tensa el vértigo y rozo con mis labios la belleza
al perderse en la luz impalpable de la negación